martes, 3 de enero de 2017

LOS AMORES DE JULIETA: PRÓLOGO DEL AUTOR

LOS AMORES DE JULIETA 


PRÓLOGO DEL AUTOR

La historia de Romeo y Julieta escrita por William Shakespeare en 1597, narra la tragedia de amor de dos adolescentes que, ante la imposibilidad de estar juntos, terminan suicidándose. Esta historia de amor puro nos hace pensar que encontrar a esa persona indispensable para vivir resulta un sueño imposible y quizá tengamos que conformarnos con los “Paris” que aparecen en nuestro camino. Sin embargo, ¿quién nos asegura que no hayamos estado frente a nuestro Romeo y lo hayamos dejado ir? Quizá la vida se encarga de que así sean las cosas, porque al fin de cuentas ¿cómo hubiera sido la historia de Romeo y Julieta si al final hubieran logrado estar juntos? ¿No habría peleas, corazones rotos, infidelidades, suegros asfixiantes, belleza interrumpida u otros de los tantos males que terminan con el amor y convierten a las relaciones en simples costumbres o separaciones inminentes? Eso es algo que no sabremos, porque la maravillosa novela que nos comparte Shakespeare es la que ya la mayoría hemos leído y que nos encanta tal y como es, es por ello que no me enfocaré en criticar ninguno de sus actos.

El punto de este otro escrito es analizar al amor desde otra perspectiva ya que cuando encontramos a esa persona a quien entregarle el corazón, nos topamos con ese periodo de enamoramiento en el que todo es color rosa y subjetivamente perfecto, entonces nacen los “te amo”, “no puedo vivir sin ti”, “moriría si te pierdo”, etc. Pero qué pasa cuando por algún motivo la relación termina: ¿morimos en verdad, no nos volveremos a enamorar, no encontraremos a otra persona que nos haga sentir lo mismo y no volveremos a decir las mismas palabras? Es estúpido pensar que así será y que nuestra vida acaba junto con la relación; ciertamente nadie muere de amor, algún día el dolor se va, el duelo de la perdida se supera y después de un tiempo todo pasa al olvido. Lo más irónico viene después cuando conocemos a alguien más y volvemos a pensar exactamente lo mismo y lo seguimos creyendo una y otra vez, hasta que acabamos nuestra vida al lado de alguien probablemente muy diferente al primer amor, al primer Romeo.







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