LOS AMORES DE
JULIETA
PRÓLOGO DEL AUTOR
PRÓLOGO DEL AUTOR
La
historia de Romeo y Julieta escrita por William Shakespeare en 1597, narra la
tragedia de amor de dos adolescentes que, ante la imposibilidad de estar
juntos, terminan suicidándose. Esta historia de amor puro nos hace pensar que
encontrar a esa persona indispensable para vivir resulta un sueño imposible y
quizá tengamos que conformarnos con los “Paris” que aparecen en nuestro camino.
Sin embargo, ¿quién nos asegura que no hayamos estado frente a nuestro Romeo y
lo hayamos dejado ir? Quizá la vida se encarga de que así sean las cosas,
porque al fin de cuentas ¿cómo hubiera sido la historia de Romeo y Julieta si
al final hubieran logrado estar juntos? ¿No habría peleas, corazones rotos,
infidelidades, suegros asfixiantes, belleza interrumpida u otros de los tantos
males que terminan con el amor y convierten a las relaciones en simples
costumbres o separaciones inminentes? Eso es algo que no sabremos, porque la
maravillosa novela que nos comparte Shakespeare es la que ya la mayoría hemos
leído y que nos encanta tal y como es, es por ello que no me enfocaré en
criticar ninguno de sus actos.
El
punto de este otro escrito es analizar al amor desde otra perspectiva ya que
cuando encontramos a esa persona a quien entregarle el corazón, nos topamos con
ese periodo de enamoramiento en el que todo es color rosa y subjetivamente
perfecto, entonces nacen los “te amo”, “no puedo vivir sin ti”, “moriría si te
pierdo”, etc. Pero qué pasa cuando por algún motivo la relación termina: ¿morimos
en verdad, no nos volveremos a enamorar, no encontraremos a otra persona que
nos haga sentir lo mismo y no volveremos a decir las mismas palabras? Es
estúpido pensar que así será y que nuestra vida acaba junto con la relación;
ciertamente nadie muere de amor, algún día el dolor se va, el duelo de la
perdida se supera y después de un tiempo todo pasa al olvido. Lo más irónico viene
después cuando conocemos a alguien más y volvemos a pensar exactamente lo mismo
y lo seguimos creyendo una y otra vez, hasta que acabamos nuestra vida al lado
de alguien probablemente muy diferente al primer amor, al primer Romeo.